CALCULADORA COOLTIVA / IFRA — Dihydromyrcenol (DHM)

Ej: 1.5 = máximo 1.5% del ingrediente puro en el perfume final.
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Dihydromyrcenol (DHM)

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Dihydromyrcenol (DHM)
Dosis de uso: 1% – 30% según aplicación. Verificar siempre las restricciones IFRA correspondientes al producto terminado.
CAS: 18479-58-8
Apariencia: Líquido incoloro, móvil y de baja viscosidad.
Densidad relativa: ~0,848
Punto de inflamación: ~72 °C
Solubilidad: Prácticamente insoluble en agua. Soluble en alcohol y miscible con la mayoría de las materias primas de perfumería.
IFRA: Sin restricciones significativas en la mayoría de categorías; verificar la norma vigente para el producto final.
Presión de vapor: Media-alta
Tenacidad en papel: Media; perceptible durante horas.
Familia olfativa: Cítrico-floral
Facetas: Lavandada · Aromática · Herbal · Limpia · Jabonosa
Carácter: Fresco · Aéreo · Muy difusivo
Volatilidad: Media
Posición en la pirámide: Salida / Corazón
Impacto olfativo: Alto

Perfil olfativo

El Dihydromyrcenol es una molécula sintética de perfil fresco, cítrico-floral y aromático, caracterizada por una sensación de limpieza muy marcada y una extraordinaria capacidad de difusión.

Su olor presenta facetas que recuerdan a la lima y la bergamota, acompañadas de un carácter lavandado, ligeramente herbal y jabonoso. En estado puro puede resultar intenso, penetrante y relativamente lineal, pero dentro de una composición adquiere una función especialmente interesante: abre, ilumina y expande el perfume.

Es justamente esta combinación entre frescura, limpieza y difusión la que explica su enorme importancia en perfumería moderna, especialmente en composiciones fougère, aromáticas, cítricas y acuáticas.

¿Qué aporta en perfumería?

Más que pensar en el Dihydromyrcenol únicamente como “una nota cítrica”, conviene entenderlo por lo que hace dentro de una fórmula.

Aporta luminosidad, expansión, frescura y contraste. Puede hacer que una composición relativamente compacta se perciba más abierta y aireada, además de reforzar esa sensación inmediata de limpieza característica de muchas fragancias frescas.

El Dihydromyrcenol no solamente aporta olor a fresco: crea espacio dentro de la composición y hace que la frescura se proyecte.

En concentraciones altas puede transformarse en una parte dominante del acorde y construir esa estética intensamente limpia y fresca. En cantidades menores puede utilizarse como modificador para airear, iluminar y modernizar una composición sin necesariamente convertirse en el olor protagonista.

Ideal para: Fougères · Aromáticos · Acuáticos · Cítricos · Florales frescos · Acordes limpios · Ambarinos frescos.

El rol del “gran difusor”

Una de sus características más interesantes es su elevada difusividad.

El Dihydromyrcenol genera una sensación de frescura que parece expandirse desde la fórmula. Por eso funciona tan bien cuando buscamos transmitir conceptos como aire limpio, ropa recién lavada, frescura acuática o una salida cítrica muy luminosa.

Además, su carácter cítrico-lavandado permite conectarlo muy fácilmente con estructuras fougère y aromáticas.

Pero aquí aparece también su principal dificultad:

la limpieza puede convertirse en detergencia.

Cuando se utiliza en exceso o queda demasiado expuesto dentro de la fórmula, su carácter limpio, jabonoso y fresco puede empezar a recordar más a un producto de lavado que a una fragancia fina.

Por eso es una excelente materia prima para aprender que en perfumería más difusión no necesariamente significa una mejor fórmula.

¿Por qué funciona tan bien en la apertura?

Porque produce impacto prácticamente desde el primer momento.

Puede potenciar la percepción de una salida cítrica y hacer que lima, bergamota y otros materiales frescos se sientan más expansivos. Al mismo tiempo, su faceta lavandada permite conectarlo con el corazón aromático de la composición.

Esto genera una característica muy interesante:

Tiene impacto de salida, pero no desaparece junto con los cítricos más fugaces.

Por eso puede ayudar a mantener la impresión de frescura a medida que el perfume evoluciona.

Recomendaciones para formular

  • En fougères y aromáticos: combínalo con materiales lavandados, bergamota, Dihydrolinalool, coumarina y maderas para construir estructuras frescas y expansivas.

  • En acordes acuáticos: puede aportar esa sensación de limpieza y aire que complementa muy bien materiales marinos y ozónicos.

  • Para potenciar cítricos: funciona especialmente bien junto a lima y bergamota, aumentando la sensación de brillo y expansión de la salida.

  • Para airear composiciones densas: pequeñas cantidades pueden introducir contraste y frescura en estructuras ambarinas o amaderadas sin convertir necesariamente el perfume en uno cítrico.

  • Cuidado con la dosis: al aumentar demasiado su presencia, puede aparecer rápidamente una asociación con jabón, detergente o producto de limpieza. Para ensayos pequeños, trabajar inicialmente con una dilución puede facilitar mucho el control.

Dihydromyrcenol es frescura expansiva: cítrico, floral-lavandado, limpio y extremadamente difusivo. Su gran virtud es abrir una fórmula; su riesgo es llevarla demasiado cerca del detergente.

Fórmula molecular correcta: C₁₀H₂₀O.

Descripción

Dihydromyrcenol (DHM)
Dosis de uso: 1% – 30% según aplicación. Verificar siempre las restricciones IFRA correspondientes al producto terminado.
CAS: 18479-58-8
Apariencia: Líquido incoloro, móvil y de baja viscosidad.
Densidad relativa: ~0,848
Punto de inflamación: ~72 °C
Solubilidad: Prácticamente insoluble en agua. Soluble en alcohol y miscible con la mayoría de las materias primas de perfumería.
IFRA: Sin restricciones significativas en la mayoría de categorías; verificar la norma vigente para el producto final.
Presión de vapor: Media-alta
Tenacidad en papel: Media; perceptible durante horas.
Familia olfativa: Cítrico-floral
Facetas: Lavandada · Aromática · Herbal · Limpia · Jabonosa
Carácter: Fresco · Aéreo · Muy difusivo
Volatilidad: Media
Posición en la pirámide: Salida / Corazón
Impacto olfativo: Alto

Perfil olfativo

El Dihydromyrcenol es una molécula sintética de perfil fresco, cítrico-floral y aromático, caracterizada por una sensación de limpieza muy marcada y una extraordinaria capacidad de difusión.

Su olor presenta facetas que recuerdan a la lima y la bergamota, acompañadas de un carácter lavandado, ligeramente herbal y jabonoso. En estado puro puede resultar intenso, penetrante y relativamente lineal, pero dentro de una composición adquiere una función especialmente interesante: abre, ilumina y expande el perfume.

Es justamente esta combinación entre frescura, limpieza y difusión la que explica su enorme importancia en perfumería moderna, especialmente en composiciones fougère, aromáticas, cítricas y acuáticas.

¿Qué aporta en perfumería?

Más que pensar en el Dihydromyrcenol únicamente como “una nota cítrica”, conviene entenderlo por lo que hace dentro de una fórmula.

Aporta luminosidad, expansión, frescura y contraste. Puede hacer que una composición relativamente compacta se perciba más abierta y aireada, además de reforzar esa sensación inmediata de limpieza característica de muchas fragancias frescas.

El Dihydromyrcenol no solamente aporta olor a fresco: crea espacio dentro de la composición y hace que la frescura se proyecte.

En concentraciones altas puede transformarse en una parte dominante del acorde y construir esa estética intensamente limpia y fresca. En cantidades menores puede utilizarse como modificador para airear, iluminar y modernizar una composición sin necesariamente convertirse en el olor protagonista.

Ideal para: Fougères · Aromáticos · Acuáticos · Cítricos · Florales frescos · Acordes limpios · Ambarinos frescos.

El rol del “gran difusor”

Una de sus características más interesantes es su elevada difusividad.

El Dihydromyrcenol genera una sensación de frescura que parece expandirse desde la fórmula. Por eso funciona tan bien cuando buscamos transmitir conceptos como aire limpio, ropa recién lavada, frescura acuática o una salida cítrica muy luminosa.

Además, su carácter cítrico-lavandado permite conectarlo muy fácilmente con estructuras fougère y aromáticas.

Pero aquí aparece también su principal dificultad:

la limpieza puede convertirse en detergencia.

Cuando se utiliza en exceso o queda demasiado expuesto dentro de la fórmula, su carácter limpio, jabonoso y fresco puede empezar a recordar más a un producto de lavado que a una fragancia fina.

Por eso es una excelente materia prima para aprender que en perfumería más difusión no necesariamente significa una mejor fórmula.

¿Por qué funciona tan bien en la apertura?

Porque produce impacto prácticamente desde el primer momento.

Puede potenciar la percepción de una salida cítrica y hacer que lima, bergamota y otros materiales frescos se sientan más expansivos. Al mismo tiempo, su faceta lavandada permite conectarlo con el corazón aromático de la composición.

Esto genera una característica muy interesante:

Tiene impacto de salida, pero no desaparece junto con los cítricos más fugaces.

Por eso puede ayudar a mantener la impresión de frescura a medida que el perfume evoluciona.

Recomendaciones para formular

  • En fougères y aromáticos: combínalo con materiales lavandados, bergamota, Dihydrolinalool, coumarina y maderas para construir estructuras frescas y expansivas.

  • En acordes acuáticos: puede aportar esa sensación de limpieza y aire que complementa muy bien materiales marinos y ozónicos.

  • Para potenciar cítricos: funciona especialmente bien junto a lima y bergamota, aumentando la sensación de brillo y expansión de la salida.

  • Para airear composiciones densas: pequeñas cantidades pueden introducir contraste y frescura en estructuras ambarinas o amaderadas sin convertir necesariamente el perfume en uno cítrico.

  • Cuidado con la dosis: al aumentar demasiado su presencia, puede aparecer rápidamente una asociación con jabón, detergente o producto de limpieza. Para ensayos pequeños, trabajar inicialmente con una dilución puede facilitar mucho el control.

Dihydromyrcenol es frescura expansiva: cítrico, floral-lavandado, limpio y extremadamente difusivo. Su gran virtud es abrir una fórmula; su riesgo es llevarla demasiado cerca del detergente.

Fórmula molecular correcta: C₁₀H₂₀O.